By Michael Joncas, post originally appeared April 15, 2014; en español, October 4, 2026
[Este artículo forma parte de una serie que se extenderá durante todo un año y que revisa el Sacrosanctum Concilium. Coincidiendo con los 100 años de renovación litúrgica en Estados Unidos, respondemos a la invitación del Papa León XIV a releer los documentos del Concilio Vaticano II con una perspectiva renovada.
This is part of a year-long series re-examining Sacrosanctum Concilium. Coinciding with 100 years of liturgical renewal in the United States, we are responding to Pope Leo’s invitation to reread the documents of Vatican II with ‘fresh eyes.’ Find the commentary in English here.]
Texto en latín
73. “Extrema Unctio”, quae etiam et melius “Unctio infirmorum” vocari potest, non est Sacramentum eorum tantum qui in extremo vitae discrimine versantur. Proinde tempus opportunum eam recipiendi iam certe habetur cum fidelis incipit esse in periculo mortis propter infirmitatem vel senium.
Traducción al español de la página oficial del Vaticano:
Unción de enfermos
73. La “extremaunción”, que también, y mejor, puede llamarse “unción de enfermos”, no es sólo el Sacramento de quienes se encuentran en los últimos momentos de su vida. Por tanto, el tiempo oportuno para recibirlo comienza cuando el cristiano ya empieza a estar en peligro de muerte por enfermedad o vejez.
Del mismo modo que los estudios históricos revelaron una variedad de estructuras celebrativas y rituales para la celebración del sacramento de la penitencia o de la reconciliación, también sacaron a la luz cambios en la práctica y en la teología del sacramento de los enfermos. El término “Extremaunción”, aplicado a este sacramento, sugiere que se trata principalmente de un sacramento para los moribundos. De hecho, algunos teólogos medievales sugirieron que el candidato idóneo para el sacramento debía ser alguien en su agonía final, preferiblemente inconsciente, de modo que el efecto primordial del sacramento fuera asegurar que el moribundo entrara en el cielo con una experiencia mínima del purgatorio. Los Padres Conciliares buscaron desplazar el enfoque de este sacramento: del ministerio de los moribundos (dado que el viático se considera, con mayor propiedad, el sacramento de los moribundos) al ministerio de los enfermos, cambio que se vio reflejado en la modificación de su título: “la Unción de los enfermos”.
Así mismo, establecieron que el candidato idóneo para el sacramento sería una persona bautizada que se encontrara gravemente enferma, o bien de edad tan avanzada que la muerte pudiera preverse como un desenlace probable del proceso que dicha persona estuviera experimentando.
Los lectores de Pray Tell tal vez deseen debatir sobre los siguientes puntos:
1) ¿Con qué eficacia se ha arraigado entre los fieles este cambio terminológico?
2) ¿Cuán extendida está entre los fieles la percepción de que la unción sacramental está destinada a los enfermos graves y no (únicamente) a los moribundos?
3) ¿Qué sabiduría pastoral se ha acumulado, desde la celebración del Concilio, en torno a los candidatos idóneos para recibir este sacramento?
Michael Joncas, ordenado sacerdote en 1980 en la Arquidiócesis de St. Paul-Minneapolis, Minnesota, el Padre (Jan) Michael Joncas es licenciado en Filología Inglesa por el (entonces) College of St. Thomas en St. Paul, Minnesota, y en Estudios Litúrgicos por la Universidad de Notre Dame, Indiana, y el Pontificio Instituto Litúrgico del Ateneo S. Anselmo en Roma. Ha ejercido como vicario parroquial, capellán universitario y administrador parroquial (párroco). Es autor de seis libros y más de doscientos cincuenta artículos y reseñas en revistas como Worship, Ecclesia Orans y Questions Liturgiques. Ha compuesto y arreglado más de 300 piezas de música litúrgica. Se jubiló como profesor de los departamentos de Teología y Estudios Católicos, y como Artista Residente e Investigador en Estudios Católicos en la Universidad de St. Thomas, St. Paul, Minnesota.

Please leave a reply.