By Michael Joncas, post originally appeared June 24, 2013; en español, July 19, 2026
[Este artículo forma parte de una serie que se extenderá durante todo un año y que revisa el Sacrosanctum Concilium. Coincidiendo con los 100 años de renovación litúrgica en Estados Unidos, respondemos a la invitación del Papa León XIV a releer los documentos del Concilio Vaticano II con una perspectiva renovada.
This is part of a year-long series re-examining Sacrosanctum Concilium. Coinciding with 100 years of liturgical renewal in the United States, we are responding to Pope Leo’s invitation to reread the documents of Vatican II with ‘fresh eyes.’ Find the commentary in English here.]
Texto en latín
51. Quo ditior mensa verbi Dei paretur fidelibus, thesauri biblici largius aperiantur, ita ut, intra praestitutum annorum spatium, praestantior pars Scripturarum Sanctarum populo legatur.
Traducción al español de la página oficial del Vaticano:
Mayor riqueza bíblica en el misal
51. A fin de que la mesa de la palabra de Dios se prepare con más abundancia para los fieles ábranse con mayor amplitud los tesoros de la Biblia, de modo que, en un período determinado de años, se lean al pueblo las partes más significativas de la Sagrada Escritura.
El artículo 51 decreta que la liturgia [del Rito Romano] debe ser revisada y reformada de tal manera que se ponga a disposición de los fieles una mayor cantidad de material bíblico. Procuraré ser tanto cuidadoso como conciliador en mi presentación de este decreto.
A la luz de la renovación bíblica experimentada en el catolicismo romano —especialmente en los años posteriores a la encíclica Divino Afflante Spiritu de Pío XII—, los Padres Conciliares juzgaron que la cantidad y variedad de las Escrituras disponibles para los fieles [del Rito Romano] —si bien eran suficientes para sustentar la piedad— podrían tener efectos aún más poderosos si se vieran incrementadas y profundizadas.
Si bien la transición desde un sistema leccionario de ciclo anual —con lecturas de la Epístola y el Evangelio— hacia un sistema trienal para domingos y solemnidades —con lecturas del Antiguo Testamento, del Nuevo Testamento (distintas del Evangelio) y del Evangelio propiamente dicho— aunado a un sistema leccionario bienal para los días feriales, con lecturas de la Epístola y el Evangelio para la Misa, constituye tal vez el resultado más evidente del artículo 51. Lo cierto es que la oferta de lecturas bíblicas para todas las celebraciones sacramentales y para la Liturgia de las Horas ha sido, de hecho, incrementada con “generosidad”.
Los lectores de Pray Tell tal vez deseen debatir cuán eficazmente han dado fruto estas reformas a lo largo de los últimos años, y qué medidas podrían hacerlas aún más efectivas. Por el contrario, podrían también desear analizar las ventajas —ocultas para los Padres Conciliares— que conllevaría el mantener, en el culto [del Rito Romano], una oferta de lecturas bíblicas menos profusa.
Michael Joncas, ordenado sacerdote en 1980 en la Arquidiócesis de St. Paul-Minneapolis, Minnesota, el Padre (Jan) Michael Joncas es licenciado en Filología Inglesa por el (entonces) College of St. Thomas en St. Paul, Minnesota, y en Estudios Litúrgicos por la Universidad de Notre Dame, Indiana, y el Pontificio Instituto Litúrgico del Ateneo S. Anselmo en Roma. Ha ejercido como vicario parroquial, capellán universitario y administrador parroquial (párroco). Es autor de seis libros y más de doscientos cincuenta artículos y reseñas en revistas como Worship, Ecclesia Orans y Questions Liturgiques. Ha compuesto y arreglado más de 300 piezas de música litúrgica. Se jubiló como profesor de los departamentos de Teología y Estudios Católicos, y como Artista Residente e Investigador en Estudios Católicos en la Universidad de St. Thomas, St. Paul, Minnesota.

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