By Michael Joncas, post originally appeared October 19, 2012; en español, February 17, 2026
[Este artículo forma parte de una serie que se extenderá durante todo un año y que revisa el Sacrosanctum Concilium. Coincidiendo con los 100 años de renovación litúrgica en Estados Unidos, respondemos a la invitación del Papa León XIV a releer los documentos del Concilio Vaticano II con una perspectiva renovada.
This is part of a year-long series re-examining Sacrosanctum Concilium. Coinciding with 100 years of liturgical renewal in the United States, we are responding to Pope Leo’s invitation to reread the documents of Vatican II with ‘fresh eyes.’ Find the commentary in English here.]
Texto en latín
8. In terrena Liturgia caelestem illam praegustando participamus, quae in sancta civitate Ierusalem, ad quam peregrini tendimus, celebratur, ubi Christus est in dextera Dei sedens, sanctorum minister et tabernaculi veri (22); cum omni militia caelestis exercitus hymnum gloriae Domino canimus; memoriam Sanctorum venerantes partem aliquam et societatem cum iis speramus; Salvatorem exspectamus Dominum nostrum Iesum Christum, donec ipse apparebit vita nostra, et nos apparebimus cum ipso in gloria (23).
Traducción al español de la página oficial del Vaticano:
Liturgia terrena y Liturgia celeste
8. En la Liturgia terrena preguntamos y tomamos parte en aquella Liturgia celestial, que se celebra en la santa ciudad de Jerusalén, hacia la cual nos dirigimos como peregrinos, y donde Cristo está sentado a la diestra de Dios como ministro del santuario y del tabernáculo verdadero, cantamos al Señor el himno de gloria con todo el ejército celestial; venerando la memoria de los santos esperamos tener parte con ellos y gozar de su compañía; aguardamos al Salvador, Nuestro Señor Jesucristo, hasta que se manifieste Él, nuestra vida, y nosotros nos manifestamos también gloriosos con Él.
El artículo 8 sirve de transición entre la consideración de la naturaleza de la liturgia y las reflexiones sobre su papel en la vida de la Iglesia. En la concisa frase de J. D. Crichton queda claro: “La liturgia recuerda (anamnesis) los acontecimientos pasados de la salvación, hace presente a Cristo aquí y ahora y mira tanto hacia el cielo como hacia el futuro”.
El artículo contempla en primer lugar la liturgia celestial como manifestación del señorío de Cristo. Citando nuevamente a Crichton: “Con su resurrección y ascensión a la gloria, [Cristo] se convierte también en la fuente del Espíritu que, junto con su Padre, envía a la Iglesia, la cual puede ahora convertirse en el cuerpo de Cristo lleno del Espíritu y la fuente de toda salvación para la humanidad. La Iglesia, y el mundo en la medida en que acepta a Cristo, entra ahora en una nueva era, los Últimos Días, la era del Espíritu, del Pneuma, y todo el esfuerzo de la Iglesia se centra en eliminar la condición pecaminosa del mundo para que este pueda ser transformado en el nuevo reino en el que el pecado no tiene cabida. En este lento proceso de ganar el mundo para Cristo y su Espíritu, la liturgia desempeña un papel central”.
El artículo asocia luego a los ángeles y a los santos con Cristo en su gloria, recordándonos que la liturgia involucra al Cuerpo de Cristo en su plenitud, con los fieles en la tierra ocupando su lugar junto a los ángeles y los santos.
Finalmente, el artículo subraya el carácter escatológico del culto litúrgico. Recupera el sentido de gozosa expectación de la Parousia del Señor que tenía la Iglesia primitiva, cuando en el triunfo de Cristo todos sus fieles serían reunidos en su reino de una manera definitiva y final, se repararían todas las injusticias y se revelaría la justicia de Dios.
Creo que podría ser interesante para los lectores compartir cómo esta perspectiva celestial y escatológica se plasma (o no) en los sistemas de signos de nuestro culto del Rito Romano posterior al Concilio Vaticano II.
Michael Joncas ordenado sacerdote en 1980 en la Arquidiócesis de St. Paul-Minneapolis, Minnesota, el Padre (Jan) Michael Joncas es licenciado en Filología Inglesa por el (entonces) College of St. Thomas en St. Paul, Minnesota, y en Estudios Litúrgicos por la Universidad de Notre Dame, Indiana, y el Pontificio Instituto Litúrgico del Ateneo S. Anselmo en Roma. Ha ejercido como vicario parroquial, capellán universitario y administrador parroquial (párroco). Es autor de seis libros y más de doscientos cincuenta artículos y reseñas en revistas como Worship, Ecclesia Orans y Questions Liturgiques. Ha compuesto y arreglado más de 300 piezas de música litúrgica. Se jubiló como profesor de los departamentos de Teología y Estudios Católicos, y como Artista Residente e Investigador en Estudios Católicos en la Universidad de St. Thomas, St. Paul, Minnesota.

Please leave a reply.