Sacrosanctum Concilium: Artículo 5

By Michael Joncas, post originally appeared October 1, 2012; en español, February 8, 2026

[Este artículo forma parte de una serie que se extenderá durante todo un año y que revisa el Sacrosanctum Concilium. Coincidiendo con los 100 años de renovación litúrgica en Estados Unidos, respondemos a la invitación del Papa León XIV a releer los documentos del Concilio Vaticano II con una perspectiva renovada.

This is part of a year-long series re-examining Sacrosanctum Concilium.  Coinciding with 100 years of liturgical renewal in the United States, we are responding to Pope Leo’s invitation to reread the documents of Vatican II with ‘fresh eyes.’ Find the commentary in English here.]

Texto en latín:

Caput I

DE PRINCIPIIS GENERALIBUS AD SACRAM LITURGIAM
INSTAURANDAM ATQUE FOVENDAM

I. De sacrae Liturgiae natura eiusque momento in vita Ecclesiae

5. Deus, “qui omnes homines vult salvos fieri et ad agnitionem veritatis venire” (1Tim 2,4), “multifariam multisque modis olim loquens patribus in prophetis” (Hebr 1,1), ubi venit plenitudo temporis, misit Filium suum, Verbum carnem factum, Spiritu Sancto unctum, ad evangelizandum pauperibus, ad sanandos contritos corde (8), “medicum carnalem et spiritualem” (9), Mediatorem Dei et hominum (10). Ipsius namque humanitas, in unitate personae Verbi, fuit instrumentum nostrae salutis. Quare in Christo “nostrae reconciliationis processit perfecta placatio, et divini cultus nobis est indita plenitudo” (11).

Hoc autem humanae Redemptionis et perfectae Dei glorificationis opus, cui divina magnalia in populo Veteris Testamenti praeluserant, adimplevit Christus Dominus, praecipue per suae beatae Passionis, ab inferis Resurrectionis et gloriosae Ascensionis paschale mysterium, quo “mortem nostram moriendo destruxit, et vitam resurgendo reparavit” (12). Nam de latere Christi in cruce dormientis ortum est totius Ecclesiae mirabile sacramentum (13).

Traducción al español de la página oficial del Vaticano:

CAPÍTULO I

PRINCIPIOS GENERALES PARA LA REFORMA Y FOMENTO DE LA SAGRADA LITURGIA

I. NATURALEZA DE LA SAGRADA LITURGIA Y SU IMPORTANCIA EN LA VIDA DE LA IGLESIA

La obra de la salvación se realiza en Cristo

5. Dios, que “quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1 Tim., 2,4), “habiendo hablado antiguamente en muchas ocasiones de diferentes maneras a nuestros padres por medio de los profetas” (Hebr., 1,1), cuando llegó la plenitud de los tiempos envió a su Hijo, el Verbo hecho carne, ungido por el Espíritu Santo, para evangelizar a los pobres y curar a los contritos de corazón, como “médico corporal y espiritual”, mediador entre Dios y los hombres. En efecto, su humanidad, unida a la persona del Verbo, fue instrumento de nuestra salvación. Por esto en Cristo se realizó plenamente nuestra reconciliación y se nos dio la plenitud del culto divino. Esta obra de redención humana y de la perfecta glorificación de Dios, preparada por las maravillas que Dios obró en el pueblo de la Antigua Alianza, Cristo la realizó principalmente por el misterio pascual de su bienaventurada pasión. Resurrección de entre los muertos y gloriosa Ascensión. Por este misterio, “con su Muerte destruyó nuestra muerte y con su Resurrección restauró nuestra vida. Pues del costado de Cristo dormido en la cruz nació el sacramento admirable de la Iglesia entera”.

Los artículos 5 a 13 ofrecen una consideración teológica general sobre la naturaleza de la liturgia y su eficacia (5-7 [10]) y su importancia en la vida de la Iglesia (8-13). El artículo 5 anuncia la centralidad de Cristo en la historia de la salvación, prefigurada en la historia y el ministerio profético del pueblo judío y continuada por la Iglesia. Citaré aquí el comentario de Cyprian Vagaggini sobre un concepto teológico central en el artículo 5: el misterio pascual; como perito que trabajó en el documento, sus reflexiones son, a mi parecer, especialmente valiosas para intentar determinar lo que los Padres Conciliares pretendían:

“Para comprender lo que significa este misterio pascual, deben considerarse conjuntamente los siguientes aspectos, que constituyen el único proceso de salvación que Dios quiso en el orden histórico: 1) Cristo, al asumir libremente la pasión y la muerte queridas por su Padre, expió nuestros pecados, mereciendo que la vida divina nos fuera comunicada. 2) Al mismo tiempo, mereció para su propia naturaleza humana, mediante su glorificación, vencer en sí mismo la muerte y la condición de siervo humillado que había asumido voluntariamente en la Encarnación como consecuencia del pecado. Desde entonces, en esa misma naturaleza humana (incluido su cuerpo), solo Él podía comunicar a los demás la vida divina de la que poseía la plenitud. De hecho, ya lo había hecho antes en su vida mortal, pero en la forma de siervo y en vista de su futura pasión y muerte. 3) Por lo tanto, desde su resurrección en adelante, la naturaleza humana de Cristo glorificado, incluido su cuerpo, como instrumento de la Divinidad en la posesión perfecta y el pleno ejercicio glorioso de sus derechos, comunica sin cesar la vida divina al mundo. De esta manera, nos hace “pasar”, especialmente a través de los sacramentos del Bautismo y la Eucaristía, o nos hace “pasar” cada vez más de la muerte espiritual a la vida espiritual divina y, en principio, también a la vida física. Así nos hace semejantes a Él y, en cierto modo, hace que todo el mundo sea semejante a Él, muriendo y resucitando, hasta que el proceso se complete en la gloriosa resurrección de nuestro cuerpo y en la restauración de un cielo nuevo y una tierra nueva”. The Commentary on the Constitution and On the Instruction on the Sacred Liturgy (New York: Benziger Brothers, 1965) 64-65.

Michael Joncas Ordenado sacerdote en 1980 en la Arquidiócesis de St. Paul-Minneapolis, Minnesota, el Padre (Jan) Michael Joncas es licenciado en Filología Inglesa por el (entonces) College of St. Thomas en St. Paul, Minnesota, y en Estudios Litúrgicos por la Universidad de Notre Dame, Indiana, y el Pontificio Instituto Litúrgico del Ateneo S. Anselmo en Roma. Ha ejercido como vicario parroquial, capellán universitario y administrador parroquial (párroco). Es autor de seis libros y más de doscientos cincuenta artículos y reseñas en revistas como Worship, Ecclesia Orans y Questions Liturgiques. Ha compuesto y arreglado más de 300 piezas de música litúrgica. Se jubiló como profesor de los departamentos de Teología y Estudios Católicos, y como Artista Residente e Investigador en Estudios Católicos en la Universidad de St. Thomas, St. Paul, Minnesota.

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