By Michael Joncas, post originally appeared November 21, 2012; en español, March 17, 2026
[Este artículo forma parte de una serie que se extenderá durante todo un año y que revisa el Sacrosanctum Concilium. Coincidiendo con los 100 años de renovación litúrgica en Estados Unidos, respondemos a la invitación del Papa León XIV a releer los documentos del Concilio Vaticano II con una perspectiva renovada.
This is part of a year-long series re-examining Sacrosanctum Concilium. Coinciding with 100 years of liturgical renewal in the United States, we are responding to Pope Leo’s invitation to reread the documents of Vatican II with ‘fresh eyes.’ Find the commentary in English here.]
Texto en latín
16. Disciplina de sacra Liturgia in seminariis et studiorum domibus religiosis inter disciplinas necessarias et potiores, in facultatibus autem theologicis inter disciplinas principales est habenda, et sub aspectu cum theologico et historico, tum spirituali, pastorali et iuridico tradenda. Curent insuper aliarum disciplinarum magistri, imprimis theologiae dogmaticae, sacrae Scripturae, theologiae spiritualis et pastoralis ita, ex intrinsecis exigentiis proprii uniuscuiusque obiecti, mysterium Christi et historiam salutis excolere, ut exinde earum connexio cum Liturgia et unitas sacerdotalis institutionis aperte clarescant.
Traducción al español de la página oficial del Vaticano:
Formación litúrgica del clero
16. La asignatura de sagrada Liturgia se debe considerar entre las materias necesarias y más importantes en los seminarios y en las casas de estudio de los religiosos, y entre las asignaturas principales en las facultades teológicas. Se explicará tanto bajo el aspecto teológico e histórico como bajo el aspecto espiritual, pastoral y jurídico. Además, los profesores de las otras asignaturas, sobre todo de Teología dogmática, Sagrada Escritura, Teología espiritual y pastoral, procurarán exponer el misterio de Cristo y la historia de la salvación, partiendo de las exigencias intrínsecas del objeto propio de cada asignatura, de modo que quede bien clara su conexión con la Liturgia y la unidad de la formación sacerdotal.
Tras decretar en el artículo 15 que los profesores de liturgia en los seminarios y centros equivalentes deben estar debidamente preparados para su labor, los Padres Conciliares, en el artículo 16, abordan el lugar que los estudios litúrgicos deben ocupar en estas instituciones de enseñanza superior.
En primer lugar, la liturgia debe ser considerada una disciplina fundamental en estas instituciones y no relegada a un estatus auxiliar. Esto no significa que deba haber el mismo número de horas lectivas dedicadas a los estudios litúrgicos que al estudio de la Sagrada Escritura, el dogma, la historia de la Iglesia, etc., sino que los estudios litúrgicos deben ser reconocidos como un componente significativo en la formación teológica.
En segundo lugar, los estudios litúrgicos deben abarcar (al menos) aspectos teológicos, históricos, espirituales, pastorales y jurídicos. Así, los estudiantes deben familiarizarse con las fuentes y los métodos de la teología litúrgica, fundamentada en el axioma de Próspero de Aquitania: “Que la regla de orar establezca la regla de creer”. Deben ser capaces de rastrear la historia de la evolución de los diversos ritos, quizás con especial énfasis en sus textos y ceremonias. Se les debe enseñar a orar litúrgicamente, de modo que su oración personal, grupal, devocional y paralitúrgica encuentre su fuente y culmen en la liturgia. Deben ser iniciados en la liturgia pastoral, aprendiendo a elegir sabiamente (en colaboración con otros) las opciones propuestas por los libros litúrgicos que mejor apoyen la oración de la comunidad particular a la que sirven (y quizás incluso aprendiendo a criticar estos textos y estas ceremonias con miras a la participación plena, consciente y activa de los fieles). Finalmente, deben comprender el derecho litúrgico, entendiendo qué es lo que se exige, lo que se permite, lo que no está regulado o lo que está prohibido en la legislación que rige la celebración de la liturgia.
En tercer lugar, los Padres Conciliares proponen que la formación teológica, especialmente para los seminaristas, manifieste una auténtica unidad fundamentada en la exploración del misterio de Cristo y la historia de la salvación, en lugar de presentar simplemente una sucesión aleatoria de temas aislados enseñados únicamente desde perspectivas disciplinares. Sugieren que explicitar las conexiones entre los estudios litúrgicos y las demás disciplinas teológicas puede contribuir al objetivo de una formación teológica unificada.
Los lectores pueden debatir:
1) En qué medida se han implementado estos decretos conciliares en los planes de estudio de los seminarios en los últimos años (es decir, cómo han integrado los diversos “Programas de Formación Sacerdotal” territoriales los estudios litúrgicos en el componente educativo formal de la vida del seminario).
2) Si existen omisiones en la descripción de los estudios litúrgicos que hayan salido a la luz en los últimos años y que podrían añadirse (por ejemplo, la comprensión de la música, del arte y de la arquitectura litúrgicas; así como la interacción con las ciencias sociales para comprender los sistemas de signos utilizados).
3) ¿En qué medida esta delimitación de los estudios litúrgicos debería guiar la formación de aquellas personas ajenas a las órdenes religiosas que tendrán la responsabilidad de guiar la oración comunitaria? (Por ejemplo: lectores, acólitos, sacristanes, directores de música, responsables del espacio de culto y su ornamentación artística). En caso afirmativo, ¿cómo se lleva a cabo esta formación?
Michael Joncas Ordenado sacerdote en 1980 en la Arquidiócesis de St. Paul-Minneapolis, Minnesota, el Padre (Jan) Michael Joncas es licenciado en Filología Inglesa por el (entonces) College of St. Thomas en St. Paul, Minnesota, y en Estudios Litúrgicos por la Universidad de Notre Dame, Indiana, y el Pontificio Instituto Litúrgico del Ateneo S. Anselmo en Roma. Ha ejercido como vicario parroquial, capellán universitario y administrador parroquial (párroco). Es autor de seis libros y más de doscientos cincuenta artículos y reseñas en revistas como Worship, Ecclesia Orans y Questions Liturgiques. Ha compuesto y arreglado más de 300 piezas de música litúrgica. Se jubiló como profesor de los departamentos de Teología y Estudios Católicos, y como Artista Residente e Investigador en Estudios Católicos en la Universidad de St. Thomas, St. Paul, Minnesota.

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