By Michael Joncas, post originally appeared September 20, 2012; en español, January 27, 2026
[Este artículo forma parte de una serie que se extenderá durante todo un año y que revisa el Sacrosanctum Concilium. Coincidiendo con los 100 años de renovación litúrgica en Estados Unidos, respondemos a la invitación del Papa León XIV a releer los documentos del Concilio Vaticano II con una perspectiva renovada.
This is part of a year-long series re-examining Sacrosanctum Concilium. Coinciding with 100 years of liturgical renewal in the United States, we are responding to Pope Leo’s invitation to reread the documents of Vatican II with ‘fresh eyes.’ Find the commentary in English here.]
Texto en latín:
Liturgia enim, per quam, maxime in divino Eucharistiae Sacrificio, “opus nostrae Redemptionis exercetur” (1), summe eo confert ut fideles vivendo exprimant et aliis manifestent mysterium Christi et genuinam verae Ecclesiae naturam, cuius proprium est esse humanam simul ac divinam, visibilem invisibilibus praeditam, actione ferventem et contemplationi vacantem, in mundo praesentem et tamen peregrinam; et ita quidem ut in ea quod humanum est ordinetur ad divinum eique subordinetur, quod visibile ad invisibile, quod actionis ad contemplationem, et quod praesens ad futuram civitatem quam inquirimus (2). Unde, cum Liturgia eos qui intus sunt cotidie aedificet in templum sanctum in Domino, in habitaculum Dei in Spiritu (3), usque ad mensuram aetatis plenitudinis Christi (4), miro modo simul vires eorum ad praedicandum Christum roborat, et sic Ecclesiam iis qui sunt foris ostendit ut signum levatum in nationes (5), sub quo filii Dei dispersi congregentur in unum (6) quousque unum ovile fiat et unus pastor (7).
Traducción al español de la página oficial del Vaticano:
La Liturgia en el misterio de la Iglesia
2. En efecto, la Liturgia, por cuyo medio “se ejerce la obra de nuestra Redención”, sobre todo en el divino sacrificio de la Eucaristía, contribuye en sumo grado a que los fieles expresen en su vida, y manifiesten a los demás, el misterio de Cristo y la naturaleza auténtica de la verdadera Iglesia. Es característico de la Iglesia ser, a la vez, humana y divina, visible y dotada de elementos invisibles, entregada a la acción y dada a la contemplación, presente en el mundo y, sin embargo, peregrina; y todo esto de suerte que en ella lo humano esté ordenado y subordinado a lo divino, lo visible a lo invisible, la acción a la contemplación y lo presente a la ciudad futura que buscamos. Por eso, al edificar día a día a los que están dentro para ser templo santo en el Señor y morada de Dios en el Espíritu, hasta llegar a la medida de la plenitud de la edad de Cristo, la Liturgia robustece también admirablemente sus fuerzas para predicar a Cristo y presenta así la Iglesia, a los que están fuera, como signo levantado en medio de las naciones, para que, bajo de él, se congreguen en la unidad los hijos de Dios que están dispersos, hasta que haya un solo rebaño y un solo pastor.
No creo que se pueda exagerar la importancia de este artículo para la interpretación de las posteriores discusiones conciliares, así como para la implementación de las reformas litúrgicas. El documento declara la íntima conexión entre liturgia y eclesiología.
Me gustaría llamar la atención sobre, al menos, los siguientes temas planteados en el artículo:
1) La liturgia (laos + ergon) es acción/obra (obra de Dios unida a la obra de la Iglesia en favor de la humanidad en Cristo): actividad divina y humana [teándrica] por la cual se realiza la redención.
2) La liturgia, si bien encuentra su expresión más profunda en la celebración de la Eucaristía, comprende más que la Misa.
3) La liturgia es el principal (pero no el único) medio por el cual los fieles pueden “expresar con su vida” y “mostrar a los demás” dos realidades sobrenaturales: a) el misterio de Cristo (podríamos dedicar mucho tiempo a reflexionar sobre la recuperación de la teología del “Cuerpo Místico”, así como la “teología de los misterios” de Odo Casel como trasfondo de esta declaración); y b) la “verdadera naturaleza de la Iglesia” (podríamos dedicar mucho tiempo a reflexionar sobre el enriquecimiento de la noción jurídica de la Iglesia como “sociedad perfecta” de Robert Bellarmine por esta noción de la Iglesia que surge de la liturgia/Eucaristía).
4) Al igual que la liturgia, la Iglesia se manifiesta con la naturaleza de un sacramento, cuyos elementos visibles/materiales manifiestan/dan acceso a lo invisible/espiritual, a la vez que lo ocultan/señalan más allá de sí mismos.
5) Conectando la liturgia con los objetivos del concilio articulados en el artículo anterior, el texto declara que la liturgia (considerada ad intra) profundiza la vida espiritual de los fieles y los capacita para la misión evangelizadora, mientras que (considerada ad extra) manifiesta el signo, la naturaleza de la Iglesia a “los hijos de Dios dispersos” como una invitación a la unidad.
6) Finalmente, creo que las notas a pie de página son interesantes: una cita tomada de un texto litúrgico y seis alusiones a textos bíblicos. ¿Es significativo que, al menos en esta etapa, haya pocas citas de otras fuentes?
Michael Joncas Ordenado sacerdote en 1980 en la Arquidiócesis de St. Paul-Minneapolis, Minnesota, el Padre (Jan) Michael Joncas es licenciado en Filología Inglesa por el (entonces) College of St. Thomas en St. Paul, Minnesota, y en Estudios Litúrgicos por la Universidad de Notre Dame, Indiana, y el Pontificio Instituto Litúrgico del Ateneo S. Anselmo en Roma. Ha ejercido como vicario parroquial, capellán universitario y administrador parroquial (párroco). Es autor de seis libros y más de doscientos cincuenta artículos y reseñas en revistas como Worship, Ecclesia Orans y Questions Liturgiques. Ha compuesto y arreglado más de 300 piezas de música litúrgica. Se jubiló como profesor de los departamentos de Teología y Estudios Católicos, y como Artista Residente e Investigador en Estudios Católicos en la Universidad de St. Thomas, St. Paul, Minnesota.

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